Process

Some hold that reality is out there, happening. And that we are in front of it, peeking, sometimes thoroughly observing. Most of the time interacting with it. But whatever we are looking at or interact with, we interpret. It is not that we are in front, being neutral spectators or passionate actors. We are, because of perspective, the makers of our own personal version of what is real to us.

Photography behaves in equal terms. Regardless of how well one knows techniques, it is never just the capturing of events occurring in front of the camera, but the framing of a particular moment. Framing, as perspective, lets certain meanings and interpretations come to life. In photojournalism, however, framing and meaning cannot be provided just by the photographer, but in conjunction with those he is interacting with, whether such interaction is discreet or outspoken. Weddings are the symbolic marking of a couple’s desire to-be-together. Beyond framing, I strive to be creative in taking photographs that are as honest in terms of the reality that’s unfolding around me.

I don’t believe in working by the hour, for it makes it impossible to convey what took place. I will start the day when the bride and groom feel ready to start their day with me. I enjoy being with them at the hairdresser, when they are ironing their shirts and ties, all the way to the wee late hours of the night when our feet are sore. I search for moments throughout the day without interfering with the natural development of events. But, above all, I make sure that the day is only about that day, and nothing else.

 

Para algunos la realidad es lo que acontece ahí fuera, esperando a ser observada. Y pareciera suceder ante nosotros tal como es, pero con cada mirada es interpretada. Ante ella nunca somos espectadores neutrales, somos siempre arquitectos de lo real. Del mismo modo la fotografía nunca es solamente el capturar eventos que suceden frente a la cámara sino enmarcar y contener un momento donde ciertos significados e interpretaciones nacen.

En el Fotoperiodismo de Bodas estos significados e interpretaciones no suceden por sí solos, sino por la interacción, discreta o evidente, entre aquellos detrás y frente al lente de la cámara. Mi trabajo es sensibilizarme a lo que sucede frente y alrededor de mi para captar no el evento llamado boda, sino el momento simbólico que dos personas llaman el querer-estar-juntos que es declarado ante un grupo que no sólo lo presencia, sino que participa en su construcción.

Creo en las imágenes honestas, espontáneas y naturales por ser los referentes reales de la personalidad, tal cual, de cada participante y la pareja. Pienso que si bien nuestro entorno cultural nos ha impreso imágenes de cómo se ve al amor y la ternura, y de cómo ocurre una boda perfecta, es importante encontrar lo que hace única a esa pareja y esa boda, no tanto cuánto se parece a las presentadas en portadas de revista o escenas de película. En ese sentido, no creo en trabajar por-hora, pues imposibilita capturar lo que sucedió durante ese momento. Mi día empieza cuando la novia y novio inician su día preparándose, sea con el peinado y maquillaje, o el planchado de las camisas y la corbata, hasta las horas de los pies cansados. Mi propuesta es permanecer siempre cercano, atento, sensible a ustedes y la realidad que generan.

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